Cómo fue, del comienzo al ajuste.
Quiero una vida más ligera y saludable. Cuando lo digo, no imagino días sin dificultades. Pienso en una vida en la que pueda reconocerme.
Ya hice cambios de lugar y de trabajo. Ninguno eliminó la necesidad de elegir, aprender y lidiar con las consecuencias.
Cambiar tiene una parte bonita. También tiene la parte que pide esfuerzo cuando pasa la novedad. El trabajo sigue, las decisiones siguen y la vida tiene que suceder en los días comunes.
Quiero contar ese lado también. La vida que aparece en la pantalla puede tener un paisaje bonito y, al mismo tiempo, preguntas todavía abiertas. Una cosa no anula la otra.
Cuando pienso en el próximo paso, quiero preguntarme qué aporta y qué me va a exigir. Quiero construir con más conciencia de mi tiempo y de mis posibilidades.
La ligereza, para mí, tiene que ver con la dirección. Con sentir que el esfuerzo forma parte de una vida que elegí. Todavía estoy descubriendo cómo hacer que eso quepa en la práctica.








