Cómo fue, del comienzo al ajuste.
Hay tres cosas que aparecen cuando pienso en vivir bien: poder elegir, que me guste mi trabajo y tener momentos para mí.
Cuando miro un día común, quiero notar dónde encuentran espacio esas cosas. Porque una idea de vida tiene que llegar al calendario en algún momento.
El trabajo ocupa tiempo. Las personas que amo también necesitan presencia. Y quiero reservar una parte del día en la que pueda estar conmigo, lejos de las redes.
No siempre estos deseos caben fácilmente uno al lado del otro. Por eso me gusta pensar en lo cotidiano como el lugar donde las elecciones muestran sus consecuencias. ¿Qué gana espacio? ¿Qué se está quedando siempre para después?
Quiero seguir haciéndome estas preguntas antes de llenar un espacio más de la agenda. Algunas elecciones tal vez necesiten revisarse. Otras, protegerse.
No tengo un día perfecto para mostrar. Tengo una dirección: vivir de una manera en la que el trabajo, las relaciones y el tiempo para mí puedan formar parte de la misma vida. Un ajuste a la vez.







